10 Cosas que he aprendido después del primer año de Comunica Tu Flow (Parte I)

15 de septiembre de 2016

blog-flow-1500Ay! Quien lo diría, eh? Hace un año dábamos cuerpo a una idea que teníamos ya muy masticada Angels y yo: dar luz a nuestra propia agencia de comunicación. Aunque en realidad ella y yo ya veníamos de una experiencia anterior con una tercera socia que resultó ser rana, (esa historia ya os la contaremos otro día) en este año hemos aprendido tantas cosas levantando nuestra empresa y nos han dado tantas satisfacciones que queremos compartirlo con vosotros por si os sirve para motivaros en vuestro camino hacia vuestros sueños. <3

Este post será el primero de los que cada semana os contemos de nuestra aventura sobre el emprendimiento. Y no podía empezar esta serie sin hablaros de todo lo que he aprendido en un año de luchar por nuestro proyecto en el primer año de creación. Si estás en este proceso o ya lo has pasado, me gustaría conocer en tus comentarios con cuantas cosas te sientes identificado/a. 😀

    1.      De nada vale una idea si no consigues rentabilizarla.

Para Angels y para mí era nuestra segunda experiencia como emprendedoras. Un año antes habíamos dado a luz otra agencia de marketing gastronómico. La idea era novedosa en su momento: una agencia que te ayudaba a proyectar tu empresa a través de acciones relacionadas con la gastronomía. Aprovechábamos el boom de la gastronomía y nuestra suculenta agenda de contactos. No obstante nos arruinamos por varios motivos: una de las socias resultó ser una vende-humos (éramos tres), algunos clientes dejaron de pagar y nuestro planteamiento no era viable para la comunidad en la que estábamos. Esta primera experiencia nos ayudó a comprender que aunque fuera un sector por descubrir y una idea con gancho, se desdibujó por completo porque no consiguió ser una empresa viable. A partir de entonces y cuando empezamos a pensar en Comunica Tu Flow, nos aseguramos de lanzarnos al mercado correcto, al que enfocar bien nuestras ideas y al que fuera económicamente sostenible. Y así es como casi antes de tener web, ya tuvimos nuestros dos primeros clientes.

        2.      Un escaparate comercial es algo más que una web y unas redes sociales.

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Está muy bien tener una buena web en la que se muestre tu propia empresa y unas redes que te den presencia y se vea lo que haces, pero no lo es todo.
Con el boom de las redes sociales las empresas jóvenes que comienzan se olvidan quizá que la presencia digital no sirve de nada sino se complementa con la analógica.

Por ello nuestra apuesta siempre ha sido la cercanía, el enamorar al cliente con propuestas e ideas lejos del humo de las redes sociales, y demostrarle con informes y hechos consumados que nuestra agencia es la mejor compañera de viaje para potenciar su marca.

Hay algunos que pensarán que tiro piedras sobre mi tejado al no defender exclusivamente las redes sociales para captar clientes. Pero es mucho más importante tener criterio y visión que tener likes en una red social. (Los likes no te reportan los ingresos para pagar los impuestos o la luz de tu oficina, hay que ir mucho más allá para nuestro modelo de negocio)

Cuando alguno de nuestros clientes nos piden consejo sobre estar en más redes que en las necesarias y les hablamos con la misma crudeza (les hacemos reflexionar sobre la utilidad y objetivos) siempre me acuerdo de una anécdota de un profesor de universidad para calmar el pánico que les surge a muchos cuando les aconsejamos estar solo en dos redes y no en diez. Este profesor decía que cuando fue a visitar a un colega que era director de un periódico americano y vio la redacción vacía, se sorprendió y se lo dijo. Y su colega le respondió que esa era la mejor señal de que su equipo estaba trabajando buscando la noticia en la calle. La comparación es la misma: el hecho de que en TW publiquemos solo 2 veces al día y no 5 como dicen los manuales, quizá quiere decir que estamos ocupados trabajando que contando que trabajamos.

Esta paradoja me ayuda a minimizar el miedo a no existir en todas las redes sociales del mundo con nuestros clientes, y sobre todo poner en valor que el contenido está por encima de la cantidad. Y lo mismo sucede con la elocuencia. ¿Estar en redes? Si, claro. Pero lo que nos da de comer son los clientes, no los likes. Clientes que encontramos en reuniones con colegas, en ferias, en eventos que organizamos, en charlas que damos y en newsletter que enviamos. Por eso apostamos siempre por una difusión 360 para hacer volar una idea. 😉 El éxito siempre viene de un maridaje entre la estrategia analógica y la digital a nivel comercial.

        3.      La confianza y relación con tu socio es más de la mitad del éxito de tu empresa

angels y rho Después de pasar por una mala experiencia anterior que resultó fallida por una tercera socia, Angels y yo teníamos claro qué pacto debíamos llevar las dos, qué protocolos debíamos asumir y sobre todo, qué roles desempeñaríamos. Eso, unido al respeto profesional entre ambas y la confianza que se ha ido forjando como resultado de nuestras acciones en favor de nuestra empresa, ha hecho que la base sea muy sólida y tengamos una filosofía clara de empresa que nos hace crecer cada día.

  1.   La contabilización de horas invertidas con cada cliente te ayuda a rentabilizar tu esfuerzo

Hemos caído en ese error de poner un precio a la medida del cliente y no a la medida de la empresa. Error de principiante: la contabilización de tiempo va unido a la fijación de precios de tu trabajo porque es la única manera de que sea sostenible. En cuanto comenzamos a contabilizar nuestro tiempo y le trasladamos a nuestros clientes qué significa realizar cada servicio en proceso y horas, nuestra empresa ha sido rentable y las ganancias, mes a mes, en aumento. Otro de los beneficios de contabilizar el tiempo es que se puede gestionar mejor, y por tanto tienes más horas para proyectar tu empresa y seguir buscando clientes que la hagan crecer.

  1.  Despedir a clientes nocivos mejorará tu salud. Si, tal y como lo oyes. En este primer año hemos despedido a unos cuantos porque eran nocivos para nuestra salud. Cuando lo hemos comentado en petit comité, se nos ha tachado por locas por “como están las cosas hoy en día”. Y es que es más importante no enquistar tu empresa y tus recursos con clientes que no te aportan felicidad que pensar en el dinero que dejarás de ingresar por su ausencia. Hay que tener claro que montar una empresa ya de por sí es un proceso largo y duro, como para que un cliente que no sabe trabajar con tu agencia te fabrique todo tipo de problemas y no tome en consideración tu asesoramiento. Te hace perder tiempo, motivación y dinero. Es así de fácil: si no está a gusto con tu servicio, pónselo fácil y que se busque a otros. Es mejor invertir tiempo en buscar al cliente ideal que adolecer con el más insoportable de forma indeterminada.

¿Te sientes identificado con algunos de estos aprendizajes? Te dejamos reflexionar en ellos y esperamos tus comentarios. O si prefieres ir directamente a la segunda parte del post, puedes leerlo clickando aquí.

🎸 ¡Rock and Flow!🎸

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